El Yolero y el mar

En este poema intento abarcar el fenómeno de los llamados «yoleros», que de vez en cuando hacen noticias con sus intrépidas aventuradas para hacer una vida nueva y mejor. El término «yolero» se refiere a una persona que usa unas de esas malhechas yolas o balsas para tirarse al mar en intento de cruzar y llegar a un lugar mejor que el que vive. El término «yolero» es en mayor parte vinculado con los dominicanos, pero en general se le puede atribuir a cualquier persona que esté buscando una vida mejor y sea bastante atrevida para arriesgar la vida para lograrlo. También se han visto «yoleros» de Cuba, Haití, y países africanos. Yo me pregunto, ¿qué condiciones tiene una persona que perdurar para llegar a una decisión tan absurda, sabiendo que el acto puede terminar en siendo repatriado o en una tragedia? ¿Y qué sociedad, habiendo presenciado tal fenómeno, no se conmueve a actuar y cambiar? Me parece que todavía somos simios arrastrando los nudillos por sabanas prehistóricas.
“Si un Leviatán se puede enganchar y acarrear a la
tierra,  qué esperanza tiene un pescado en un charco?”
–Moed Katan 

I. Soñar
El sueño es una cama para dar luz a deseos y parir ilusiones
El sueño es una llama para forjar estrellas
Rama dorada más allá del alcance
Desayuno, almuerzo y cena
Brindis a la luna llena
Copa diamante que envenena con delirios fascinantes

II. El Yolero
Mira, el espejo del mundo
La mar, abierta, azul y verde
Sus brazos extendidos para recibirte
Como madre, como amante

Y tú, no más que una polilla
Buscando la llama al otro lado
Esclavo del mar en esta isla
Apresado y tu vida oscura y sin fin
Como el maldito mar

III. La Nave
Mira, tu nave
Un amasijo de jirones de tu vida
Pedazos de ti que alguien, o algún gobierno
Tiró
Por la orilla de un camino
Escombros atados para tu quijotisea
Que se ha redoblado en tus sueños

IV. El Sueño
¡Llegué! Y caminé calles pavimentadas con plumas de cisne
Recorrí rascacielos entre nubes plateadas
Paredes y plazas en orden geométrica de amatista tallada
Árboles que nunca mueren porque la maleza no existe

Y pude proveer
Y pude proveer

Luces, luces luces y más luces
Como si las estrellas mismas habían bajado
Ruiseñores de oro anunciaban el alba
En un coro de colores
Y un campo de flores brotaba
Debajo las huellas que había dejado
Al caminar

Y pude proveer
Y pude proveer

De pronto por el rabillo del ojo
Vi La Sombra traspasar el cristal
Y así desperté frente al mar

V. Embarque
Boleto de ida para un abandonado
Vela para el que no será velado
Ahora al mástil atado
Desvelado
Desesperado
Descartado
Indeseado
Ilusionado
Me voy contra la marea

No soy almirante, navegante o buzo
No comando armadas, navíos ni galeras
Pero ya que nada más me queda
Me lanzo como fiera
Contra la tierra de Neptuno

VI. El Mar
Todo es agua
Todo es agua

Mar de adversidades
Reino translúcido
Que escondes detrás tu calma
Que escondes en la pez de tu piel
Serpiente de hiel se conmueve y baila en tu sartén

Donde están las Nereidas
Donde están las Nereidas

Cuéntame de todo lo que te has tragado
El tiempo, el aire, la carne involuntaria
Sangre ni aun florecida
Amores, sonrisas, el sol estrella
Flotillas de ilusiones
Te tragaste la música
Y hasta las golondrinas

Bella mar que eras desde el monte
Pero embaucabas cuando me cantabas
Con esos matices y arreboles
Que mientras tanto te tragabas

Mar de adversidades
Avienta la vela con tus misterios
Aléjame de aquel cementerio
Acércame al país espléndido

A lo lejos horizontes
A lo lejos horizontes

VII. Ave de mal agüero
Ave de mal agüero
Que noticia traes en tu pico negro

VIII. Naufragio del Sueño
Lluvia de clavos tridente
Con furia torrente
Hizo fichas en tómbola de mí y el bastimento
Y nos rifó a la noche y al viento

Aquí no hay brazos cálidos
Ni lazos de terciopelo
Que sirvan de salvavidas
En el intento de mejora
El mar ahora se traga mi suerte
Y no hay cañón ni fuerte
Que pueda detenerlo
Ni queda socorro para mi desconsuelo
Solo me queda esta sentencia
Ven muerte y haz tu última violencia
Arráncame los sueños

Mi Atlántida
Mi ciudad de brillo
País al otro lado
Llama de mis empeños
He quedado pequeño y sin arte
Frente a la escuadra de Neptuno
Mal preparado e inoportuno
Y no podré alcanzarte
Proyectos, sueños y esquemas
Como esa luna menguante
En este aquí sin sitio
Serán todos hundidos

Última luna, última estrella
De qué me ha servido la vela
A dónde se han ido las Nereidas
A dónde se han ido las Nereidas

Muerte sirena
Tiburón que no suelta
Amante de mi vida
Amiga implacable
Fiel y siempre conmigo
Ven y quiéreme como nunca nadie
Cíñeme a tu seno profundo
Duérmeme con tu canto bramido
Y arrástrame al fondo del mundo
Donde podré dormir, y soñar

Originalmente publicado en: https://poemundo.wordpress.com/2013/03/04/el-yolero-y-el-mar/

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