Todas las pérdidas (#JusticiaParaClaudiaMatilde)

Todas las pérdidas
se vuelven una,
se aglutinan
en un llanto,
en una furia,
en un dolor.

Y el grito
por las que no están
es suprema indignación.

Todas las pérdidas
se vuelven una,
se materializan
en un rostro,
en un nombre,
en una petición.

Y la exigencia
por quien ya no está
se vuelve una demanda
inmediata,
superlativa,
en una obligación:

tráiganlo aquí.


Claudia Matilda Farrera Esponda falleció el 18 de diciembre de 2020, en Jiquipilas Chiapas, México, víctima de feminicidio. Su esposo y presunto asesino, Jesús Humberto N, escapó y se busca para ser llevado ante la justicia.

Pueden mostrar su apoyo en la página facebook.com/justiciaparaclaudiamatilde desde su lugar de residencia, tomando una foto con el hashtag #justiciaparaClaudiaMatilde:

Cerillas

Estaba Marilyn con unos pendientes de diamantes.

Estaba Lenin con una corbata roja.

Estaba Elvis cuando era El Rey y no era ni gordo ni decrépito.

Estaba Snowden abrazado a la bandera de USA.

Estaba Putin quitándose unas gafas de sol como en un anuncio.

Estaba Nikita Khrushechev con un zapato en la mano.

Estaba Michael Jackson ya de blanco y antes de “eso” de los niños.

Estaba Leonid Shezhener repleto de medallas.

Estaban The Beatles antes de Yoko.

Estaba Elton John con gafas azules bohemias y título de Sir.

Estaba uno que decía ser Mannerheim —lo tuve que buscar en internet—, tenía bigote y vestía uniforme.

Estaba Fredie Mercury con bigote y sin SIDA.

Estaba Osama Bin Laden con una camiseta de I love NY.

Estaba Margaret Thatcher vestida de minero.

Estaba el Che con una bandera de Cuba o de Coca Cola —no sé—.

Estaba Hitler diciendo Ich Liebe Dich.

Estaba Gorvachov y su mancha en la cabeza con forma de Kamchatka.

Estaba un hombre de unos 30 que sonreía y también parecía ruso —como dice mi madre—.

Todos estaban ahí, muy juntitos, apretados como cerillas esperando

 la chispa

que les hiciera otra vez arder y brillar en el infierno.

Todo olía a flor de tilo.

Rodillas (Knees)

RODILLAS

Pese a las súplicas,
pese al terror,
hay manos
[rodillas]
que matan
por un sentimiento malsano
de superioridad,
por prejuicio racial.

Hay injustificadas
medidas,
brutales palizas
que acaban con vidas
sin razon, sin más.

La fuerza
excesiva,
la brutalidad
desmedida,
la tortura
policial
deben ser
castigadas,
si no aquí,
allá.

KNEES

Despite the pleads,
despite the terror,
there are hands
[or knees]
that take lifes
over a sick feeling
of racial hatred
or supremacy.

The excessive force,
the police brutality
should be punished
if not by our laws,
in the afterlife.

Poemas inspirados por la muerte de George Floyd, en Estados Unidos, y por los asesinatos de Giovanni López y el joven Alexander, en México, a manos de fuerzas policiales.

https://www.infobae.com/america/mexico/2020/06/06/quien-es-giovanni-lopez-el-albanil-que-tiene-de-cabeza-al-sistema/

Alexander, el adolescente que soñaba con ser futbolista profesional, y que policías mataron “por accidente”

14 de abril

 

Labios de dinamita
cruzan el frío de la estepa
y se encuentran.
Los corceles de la luna
y todos los soles de la tierra
se desvelan.
El pueblo ha hablado,
se arma de primavera
y se rebela.

Los cuerpos, las alas,
el sudor, el llanto.
El deseo se desata.
La tierra, el mar,
la muerte, el espanto.
Llega la esperanza.
El amor, la paz,
el pan, el trabajo.
El pueblo y su palabra.

Y así nos encontramos,
libres y desnudos,
en las sábanas de la luna
desatando los campos.
Una vez hace mucho tiempo,
cuando en el Este amanecía
y aquí estaba brotando
su esperanza sin miedo.
Tus ojos y mis ojos
danzaron una vez,
no recuerdo cuando,
pero ardían el fango y el lodo
entre nuestros labios y su latido
sobre las cadenas rotas
y las tierras exigidas
por los que nunca habían existido.

Los labios, los abrazos,
las ideas, las escuelas.
Misiones pedagógicas.
La poesía, el teatro,
la vida, las huelgas.
Reforma agraria.
El pueblo, los cantos,
la lucha, su bandera.
Justicia social.

Sombras fugitivas
a la luz de las estrellas
me llevaron a ti
lejos de la ciudad cautiva.
Y te vi caminar por el desierto,
cruzar los olivos y castillos,
navegar barcos y caminos
borrando el oscuro negro.
Y te vi desatar cadenas,
surcar las máquinas
donde las alas se rompían
y encender las almenas.
Y vi tus labios,
y escuche tu voz,
y te seguí hasta donde
los árboles se amaron.

Pero, ya no sé dónde estás,
te perdí la pista
en los años sin memoria,
pero te recuerdo sobre la estepa,
de pie con nuestra bandera
y no he sabido olvidar
la esperanza de tus ojos
ni tu conciencia despierta.
Y ya no sé dónde estás,
pero te recuerdo
a ti y a tu pueblo heroico
obligado al luto y a la miseria.

Labios de dinamita,
cruzan el frío de la estepa
y se encuentran.
La memoria de los años
y la sed de la tierra
se avivan.
La memoria de tus hijos,
la lucha de tus nietas
se acrecientan.
El pueblo hablará de nuevo,
se armará de primavera,
nuevamente, sobre las alamedas.

Llegaste en primavera
y me encontré con tus labios,
y al pueblo sin tierra
reclamando tu nombre.
Llegaste en primavera,
hija del pueblo trabajador
y ahora pocos te recuerdan,
República Española.
Y cuando intentaron matarte
con un golpe de estado,
de género y de clase
te defendieron con sus vidas,
con cada gota de su sangre
y con el orgullo en el asta.

Y yo ahora te recuerdo,
más que nunca y suspiro
porque sé que ese pueblo
que una vez fuiste
resurgirá sin miedo,
como en aquellos años,
estando dispuesto
a recuperar la vida,
la esperanza, los sueños,
la poesía y la justicia
y como aquel poeta del viento
volverás otra vez,
hecha de nuestras propias manos.

VIVA LA REPÚBLICA

De todas mi yo mayores

Juega a ser lo que quieras ser. No busques
diferencias entre lo que eres y serás. Irás
creciendo como los árboles que ahora escalas.
Aráñate las rodillas y los pantalones. Magúllate
las mejillas. Las cicatrices de la piel serán caracolas
del tiempo, ocultas bajo la arena en el fondo de la piel.
Juega a la pelota, a las canicas, a los cromos, a las pistolas,
a las cartas y a todo lo imaginado. Inventarás otros nuevos juegos
y criaturas. Comparte juegos, aunque te cuelguen motes delante, o
detrás, del nombre. Súbete a él y colúmpiate. Cuando llegue el verano
alguien gritará un nombre por la ventana. Se repartirá a recado por nombre
y sobrará algún chicle. Saboréalo. Sabe a sandía y a verano de infancia.

Nos engañan…

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Hay tensión en los gobiernos
de izquierdas y de derechas,
unos esconden la mano
los otros: tiran las piedras.
No importa de donde sean
europeos o marcianos;
prometen lo que no dan
y gruñen como marranos.
Propuestas que van al aire
o silencios que hacen daño;
todos por orden conversan
con palabrotas de engaño.
Los de abajo están nerviosos
y los de arriba abuchean;
en el centro se confunden
y escuchan lo que no esperan.
Nada se puede arreglar
todo ya está estropeado;
¿Pues quien sabe del acuerdo
con lo que ya se ha pactado?
En los tiempos del insulto
el que más puede, más gana,
si unos hacen lo que quieren…
al otro, le da la gana.
Y nadie piensa en el Pueblo
que escucha con voz callada
a unos políticos necios
que cobran, por hacer nada.
No hay opinión no hay sentido
de justicia y honradez;
unos quieren gobernar
pero los otros… también.
Y todos aman lo suyo
como lo más especial;
para sacar el dinero
y llevárselo al… corral.
Ladrones de guante blanco
que son fieles a su plan;
y preparan presupuestos
pa’ vivir de los demás.
Yo yo yo y lo mío es mío
y los otros me molestan;
luego, nos miran de lado
como si fuéramos bestias.
Es lo que estamos viviendo
independentismo puro;
si no les das lo que piden
te levantarán un muro.
Y no me parece bien
que se oculte lo concreto,
y que para gobernar
se hagan pactos en secreto.
Porque somos paganinis
y mantenemos impuestos;
no merecemos engaños
si les pagamos sus puestos.
Ningún ciudadano quiere
que se le oculten verdades
o se alteren las esencias
de las propias libertades.

©Julie Sopetrán

Desolación

Vulnerable como un niño
la Naturaleza agoniza,
muerte y dolor gris ceniza
tiznan su manto de armiño.

Sobre su rostro lampiño
brota una lepra plomiza
fruto del alma enfermiza
del humano sin cariño.

Tiernas criaturas se abrazan,
lloran su hogar abatido
por las llamas que amenazan.

¡Amazonas desvalido!
Fuego y horror atenazan
tu corazón zaherido.

© Rosa María Lorenzo