A pesar de todo…

Sigo apostando por la belleza de corazón de la mayoría de los seres humanos, creyendo en ella, viviendo por ella, pese a que me lleguen a diario los ecos lastimosos de millones de niños que la desconocen, que sólo saben de espanto, de miseria, de supervivencia extrema, y para los cuales la vida es un nada y un todo, un soplo de sangre infecta. Se comercia con su niñez y con su exterminio porque se la considera germen de un futuro cotizable y peligroso, y quienes esto hacen, también saben que los niños supervivientes del sutil y feroz entramado del terrorismo y de las guerras, de la inhumanidad de los campos de refugiados, de las obligadas migraciones en desamparo, vivirán siempre con un llanto póstumo y la perpetua muerte de su inocencia.

A pesar de todo…

Necesito seguir pensando que el corazón de la mayoría de los seres humanos es fuente de bondad, de amor, de entrega, y que nunca sucumbirá al miedo y al potencial sentimiento de indiferencia —trágica ceguera— ante los crímenes y violaciones que se comenten contra la infancia por aquéllos que se escudan en un sinfín de pretextos, y por quienes se proclaman “caudillos” y ejecutan sentencias en nombre de patrias, banderas y religiones.

A pesar de todo…

Necesito seguir creyendo que algún día, en algún momento, todos los niños del mundo puedan sentir que la vida, su vida, es, como la belleza, un feliz anhelo.

A los niños.

A los niños que padecen un presente desolador y un futuro incierto, para que dejen de ser objetivo y fin de la más ponzoñosa violencia humana.

Con amor.      

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Lo mejor de nuestro mundo: la buena gente

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Vivimos en un mundo condicionado por la violencia, sometido a la violencia e informado de la violencia, un mundo en el que la decepción y el temor parecen haberse adueñado de nuestros días y de nuestras noches.

El temor abarca un amplio abanico de causas que van desde las más cotidianas que afectan a la subsistencia diaria, hasta las de mayor o menor envergadura que acontecen cerca o lejos de nuestro entorno más próximo.

La sensación compartida por muchas personas es que parece que nada bueno ocurre en este mundo, que las buenas noticias no venden.

Se trata de buscar cambios que ayuden a sacar a flote lo mejor que tiene este mundo globalizado, injusto y violento, sí, pero también generoso y participativo. Todos somos protagonistas de su buena marcha, así que hagamos por contagiar a los demás, cada uno desde su particular ámbito, con lo mejor que cada uno tiene y con lo mejor de lo que en el mundo existe. Sin enmudecer. Sin paralizarse

Se acercan días especiales en los que los contrastes se agudizan como dagas que hieren en el corazón: la alegría frente a la tristeza, la abundancia frente a la pobreza, la paz frente la guerra, la salud frente a la enfermedad, el bullicio frente al silencio, la compañía frente a la soledad.  De nosotros depende que consigamos, desde nuestra generosidad y comprensión, minimizar estas situaciones.

Paz y bienestar para todos vosotros, amigos de este blog,  que es esencia de la fuerza y del arte de la  palabra. Paz y felicidad para cuantos llevan tiempo sin conocer el valor de estas palabras.

Isabel F. Bernaldo de Quirós

https://apalabrandolosdias.wordpress.com/2016/12/19/lo-mejor-de-nuestro-mundo-la-buena-gente/