Sequía

De nuevo el verano de San Antonio. Caliente, seco. Gris, nublado. Ni una gota de lluvia. La yerba seca grita por agua, pero las nubes se niegan a regalar un poco de lo que guardan en sus úteros. Están ahí, haciéndose de rogar y cuando se les escapa un poco, ni siquiera toca la tierra, se evapora en los cielos. Los pájaros buscan agua, pero los bebederos están carentes de líquido. No hay nada que beber. Los árboles, los pocos que todavía quedan en pie, se desmayan intentando dar su sombra. Un polvo rojizo baila con el viento y las rosas —las rosas siempre son generosas aunque tengan espinas—, visten de colores la tierra árida de este desierto urbanizado.

Casas y casas, eso hemos sembrado. No importa que el señor residente de la Casa Blanca diga que el calentamiento global es cosa de los chinos. ¿Qué sabe de nada ese señor? Los pájaros lo saben, lo gritan, lo denuncian. Mi piel que arde con los rayos asesinos del sol lo testifica. Mi nariz, que ya no respira aire sino una polvareda cancerosa que entra a mis aborrecidos pulmones, lo declara.

Es verano en San Antonio y la sequía arropa el alma.

Imagen: https://pixabay.com/en/desert-mud-dry-dried-without-life-1820228/
CCO Public Domain

Lista de la compra

Bajé al súper a hacer la compra

con una bolsa de tela

pensando que podía hacer

algo

por el medio ambiente.

Algo, como un gramo menos,

de una bolsa de plástico

de los ocho millones de toneladas

que se arrojan al mar.

Luego, en la caja, antes de pagar,

observé lo que había comprado:

Ensalada envuelta en plástico.

Brócoli envuelto en plástico.

Salmón envuelto en plástico.

Yogures envueltos en plástico.

Arándanos envueltos en plástico.

Tomates envueltos en plástico.

Naranjas envueltas en plástico.

Uvas  envueltas en plástico.

Hasta el pan

estaba envuelto con papel

y plástico.

Y por un momento pensé

-tengo que reconocerlo-

que estamos perdidos.

Pero os garantizo

que mañana

cuando vuelva al súper

volveré

con mi bolsa de tela.

Réquiem por Berta Cáceres

Berta Caceres (Imagen: © 2016 foodfirst.org)


Berta Cáceres, activista ambiental y de derechos indígenas de Honduras, 
fue premiada con el Premio Ambiental Goldman después de que condujo una campaña pacífica para detener a uno de los constructores de represas más grandes del mundo de perseguir la construcción, lo que habría cortado a la etnia Lenca de agua, alimentos y medicinas.

En su último proyecto, ella estaba trabajando para detener otra empresa de construir una presa hidroeléctrica. Berta se había enfrentado a amenazas por su activismo ambiental. Tanto es así que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había pedido al gobierno de Honduras a que le facilitara protección.

Fue asesinada en su ciudad natal de La Esperanza, Intibucá, el 3 de marzo de 2016. Hubiese cumplido 46 años el siguiente día.

Berta Cáceres (Wikipedia)

Berta Cáceres (EL País)

originalmente publicada en: https://poemundo.wordpress.com/2016/03/21/requiem-por-berta-caceres/

I.

El aire no se vende

Ni las raíces de las primeras gentes
Que pusieron huevos de sangre y carne
En la espalda virgen de la gran madre

El mar no tiene precio

Ni el sanguinario abono
Que vistió los montes de verde
Y bronceó las calles del viejo mundo

II.

Berta…
A tu cama de sueños verdes
Vino una mano cobarde y sin nombre:
La muerte vestida de envidia,
señor de Xibalbá
Se robó la orquídea de la huerta en tu alma
Y cuando dormías inocente
Derramó el subversivo tecnicolor que fluía
Por tus venas henchidas

Al madrugar
El ruiseñor y el quetzal
Ya lo habían barruntado
Y entonces musitaron
Una endecha a la aurora gris
De ese día fatal

III.

Las estrellas no están en oferta

Berta de maíz
Berta de frijol
Berta de chocolate
Mazorca de tierra y carne
Te plantaste y echaste raíces
Cuyos dedos profundos escribieron
Nuevos capítulos en el Libro del Consejo
Que desafiaron pensares moribundos del mundo viejo

Berta madre
Berta hija de Flores
Berta guardián de colores
Berta víctima de rencores
Berta de las primeras gentes
Berta corazón del cielo
Berta Huracán
¡Berta Cáceres!
Yo voceo tu nombre alto y estruendoso
En los mismos rostros cobardes,
Dementes, insidiosos,
De hombres defectuosos
Como el primer deshilvanado hombre de barro
Hasta quedarme en sollozos
Por una humanidad tambaleando
Hacia el lugar de la calavera

IV.

Desde el reino crepúsculo
Debajo la huerta
Donde duermes inocente
Denuncia la voz desierta
Cual contagió la sequía en tus venas
Transmite tu clamor al Rey del Maíz
A través del musgo y el follaje
Pídele a la Serpiente Emplumada
Que arrasen con piedad los traidores del alborozo
Que castiguen con clemencia los que ensucian el aire
Que azoten con misericordia los infame envidiosos
Y asi conozcan el arma feroz de tu alma blanca

V.

Y te fuiste por el aire
Libre
Con el Rey del Maíz de la mano
Y desde el cerro todavía baja tu grito
Entre el musgo y follaje
Alumbrando la orilla del río sucio de angustia
Pintando el entorno de verde
Dando voz a tu gente
Y con tu aliento a nuestra espalda
Juntos venceremos la fusta
Juntos derrumbaremos la herrumbre
Juntos ganaremos la batalla contra la mustia

VI.

Compañera…
Anoche vinieron a comprar
El aire
El mar
El color verde
Quisieron pagarte por el viento
Por estrellas que no quisieron venderse
Vinieron a comprar tu corazón rebelde
Plantaste tu hito y no vendiste
¡No!
Y cuando cantaba el rey de la noche allá en el alto sauce
En el cúspide de la esperanza
Murió la flor del grito

Hoy ERES Berta Isabel Cáceres Flores
¡Limpia y clara!
¿Y aquellos hombres cero de barro?
¡No son nada!

No descanses en paz
Descansa en potencia
Descansa en fulgor