MEDITERRÁNEO

400-el-litoral

El mar; cama de muerte.

Desde dos mil catorce,
ya van más de diez mil migrantes muertos.
La tarde llora
más acá de las nubes
y yo, con ella miro hacia los lados
con la boca reseca y sin palabras.
Se apaga mi garganta
La expresión no tiene gestos.

Tan sólo pienso, siento, con la tarde
el ocaso
de los grises oscuros
en el luto del llanto.

Estoy gritando y nadie, nadie sabe
que me estoy muriendo.
Se me duermen las quejas
estoy arando surcos en el agua
para enterrar el crimen, de…
¿Quién sabe es culpable?
La tarde se va lenta
el mar llora entre mis árboles
no existen cruceros de socorro
ni tampoco hospitales
para las luces que se acaban
sobre la herida
siempre abierta de los náufragos
Me estoy ahogando en tierra
contemplando el vientre hinchado
del agua.

©Julie Sopetrán

Migración3

 

Esos molestos cadáveres que manchan las costas europeas

Ese precioso mar que es el Mediterráneo, cuna de civilizaciones, se ha convertido en la siniestra tumba de los desesperados, de quienes huyen de la muerte para caer en el rechazo y la incomprensión. No hay día que no nos golpee una nueva tragedia. ¿Hasta cuándo?

la recacha

Carlos Latuff - Naufragio de Lampedusa La viñeta que dibujó Carlos Latuff en 2013 continúa de plena vigencia.

Hay partes del mundo, muy cercanas al nuestro, mucho más de lo que queremos admitir, donde viven una realidad desesperada y desesperante. Una realidad incómoda para la Europa “civilizada” porque a nuestras costas llega el resultado de esa realidad que nos gustaría ignorar. De hecho, los dirigentes políticos de los “civilizados” países de la “civilizada” y democrática (eso sobre todo, democrática, repetido muchas veces si es posible) Europa, se reúnen en sesudos encuentros para decidir cómo combatir, sí, combatir, la “amenaza” de la desesperación que mancha nuestras costas de indeseados y molestos cadáveres.

Un goteo continuado que “ojalá se perdiera en la inmensidad del mar”. Porque eso es lo que en verdad piensan nuestros democráticos, liberales y humanos dirigentes, en librarse de los molestos muertos, no en rescatarlos vivos ni en hacer lo posible por cambiar la…

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