Pena

Los ricos lloran por los pobres;

los hacendados por los esclavos;

los obesos por los hambrientos.

Lloran y lloran.

Lloran porque Dios ha muerto.

Ha muerto de pena.

Los ángeles corren

como gallinas descabezadas

por un verdugo que llora.

Ya no tienen excusa

legítima o ilegítima.

Porque Dios ha muerto.

Ha muerto de pena.