Vomitemos las palabras

YO TE CREO

Hace frío, impacable se adentra
en mis tripas.
Se revuelven, dando vueltas
a mi estómago.
Una boca articula palabras,
resuenan mientras
las niego.
“No hubo agresión sexual,
sino una relación consentida y placentera”.

No. No. No. Tres veces no.

El café enluta,
se hace más amargo.
Probablemente, ya han destrozado
la corona de Puta sobre su cabeza.
Probablemente, siga con una vida
fraccionada.
Probablemente, quienes escuchamos
cómo una víctima habla de una agresión
sexual, en un portal, la vivimos
repitiendo lo que ella ya vivió,
siempre que no vomitemos las palabras
perdidas en aquel portal. Y levantemos
el vómito más alto que su propia voz.

Que nada empañe sus ojos niños

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Jordi Oriol Sitjas

 

Se escucha el sonido de campanas
que unen las dos agujas del tiempo,
los brindis amorosos
el baile de buenos deseos
los cohetes
los fuegos artificiales
los mil colores de vida.

Descorred las cortinas.
Dejad que miren sus ojos niños.
2017 quiere ver las luces del mundo
y participar de la algarabía de sus sonidos.
Dejadle que sueñe,
que sueñe el recién nacido.

Disparos indiscriminados,
rojos y amarillos,
sonidos de odio y muerte,
terrorismo.

¡Echad las cortinas!
Que nada empañe sus ojos niños.

  Isabel F. Bernaldo de Quirós

Poema inspirado en el último atentado en Turquía cuando en una sala de fiestas de Estambul un asesino mató a 39 personas e hirió a otras 69.

Poema dedicado a estas víctimas cuando celebraban la esperanza de un año recién nacido a la inocencia.

Y a todas las víctimas de la violencia cualquiera que sea su origen.

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