Buscando luz

Apunte - Karús 21-7-05 (Para Julie) Círculo de Bellas Artes - Madrid Apunte – Karús 21-7-05 (Para Julie) Círculo de Bellas Artes – Madrid

Hay un virus que mata, es la injusticia
se corona así misma en el ambiente;
decimos que la culpa es “de otra gente”
pero el “yo” es ese virus que desquicia.

La ambición, el orgullo, la codicia
la mentira enviciada en lo que siente
y la envidia reptando cual serpiente
enroscada en la ley que la primicia.

Somos una familia de egoísmo
El odio y el amor nos hizo humanos
Prometeo nos mira, nos da el fuego

El miedo nos empuja hacia el abismo
Epimeteo se aísla de su hermano…
El Amor es la luz del que está ciego.

©Julie Sopetrán

De todas mi yo mayores

Juega a ser lo que quieras ser. No busques
diferencias entre lo que eres y serás. Irás
creciendo como los árboles que ahora escalas.
Aráñate las rodillas y los pantalones. Magúllate
las mejillas. Las cicatrices de la piel serán caracolas
del tiempo, ocultas bajo la arena en el fondo de la piel.
Juega a la pelota, a las canicas, a los cromos, a las pistolas,
a las cartas y a todo lo imaginado. Inventarás otros nuevos juegos
y criaturas. Comparte juegos, aunque te cuelguen motes delante, o
detrás, del nombre. Súbete a él y colúmpiate. Cuando llegue el verano
alguien gritará un nombre por la ventana. Se repartirá a recado por nombre
y sobrará algún chicle. Saboréalo. Sabe a sandía y a verano de infancia.

#UnDíaSinNosotras

En México, el próximo lunes 9 de marzo, las mujeres han convocado a un paro nacional en protesta por los feminicidios y la violencia contra la mujer en el país.

La indignación se apoderó de la sociedad tras dos recientes asesinatos, de una mujer y una niña, que el New York Times explica de la siguiente manera:

«La mujer, Íngrid Escamilla, de 25 años, fue apuñalada, desollada y desentrañada, y la niña, Fátima Cecilia Aldrighett, de 7 años, fue secuestrada después de salir de la escuela, su cuerpo fue encontrado posteriormente en una bolsa de plástico».

Les comparto esa cruda descripción y los invito a leer el siguiente artículo del mismo diario para mostrar cómo un medio internacional ve y explica la situación de violencia contra la mujer en México y el próximo paro nacional: Un día sin mujeres en México como señal de protesta (https://www.nytimes.com/es/2020/02/27/espanol/america-latina/un-dia-sin-nosotras-mexico.html).

¿Qué significa el paro nacional?

Ninguna mujer en oficinas ni escuelas. Ninguna mujer en restaurantes y en tiendas. Ni en el transporte público, en los automóviles ni en las calles. Ni tampoco en las redes sociales. Un México sin mujeres, por un día.

La idea es hacer patente nuestra ausencia si nos mataran o desaparecieran a todas. Un día sin mujeres, viralizado con el hasthag #UnDíaSinMujeres, busca mostrar esta realidad.

Como editora de los blogs colectivos Arte y denuncia y Salto al reverso, no publicaré nada ese día y me ausentaré de mis labores administrativas de ambos sitios y de las redes sociales en general. Invito a las autoras de ambos blogs a solidarizarse y no publicar nada el 9 de marzo. Los hombres deberían seguir publicando en los blogs y haciendo sus labores cotidianas para hacer más visible nuestra ausencia.

Como en todos los aspectos de la vida, yo tengo la creencia de que, desde nuestras trincheras y con una convicción apasionada, podemos luchar por el cambio y nuestra voz será escuchada.

Desaparezcamos a manera de protesta este 9 de marzo para hacer visible el daño despiadado que el asesinato y la violencia infligen a las mujeres de México y de todos los países.

La insoportable brevedad del ser mujer*

Por: Mayté Guzmán Mariscal

No se nombra lo que no se conoce. La maldad con la que se aniquila la vida de menores y mujeres, en particular, no tiene nombre. Algo debe estar podrido en quien no tiene escrúpulos para infligir semejante daño a una criatura inocente. No es humano quien detona un arma a sangre fría, quien viola, quien tortura, quien mutila, quien apuñala sin que le tiemble la mano. Y ni hablar de las cifras, que desafortunadamente resultan ser un indicador que la realidad siempre supera: mayor número de desapariciones, feminicidios, infanticidios, secuestros, asesinatos. Sé que tengo que escribir algo, no sé exactamente qué ni con qué fin. Quien lea estas líneas solo podrá sentir la rabia, la impotencia y la tremenda conmoción que intento expresar.

Los titulares se han llenado con las opiniones de los expertos en culpar, revictimizar, criticar, desinformar. Sobra decir que los medios de comunicación tienen todo que ver en este declive social. Lo cierto es que todo falló en el cruel asesinato de la pequeña Fátima, y en el de Ingrid, y en el de la bebé Karen, y… Pero es que hace años que todo falla.

Es imposible que esta cadena de feminicidios se cometa a manos de dos personas solamente. Yo no me lo creo, y esa justicia a medias no debería calmar nuestras conciencias. Detrás de estos incesantes crímenes hay una inmensa cantidad de cómplices, muchos de ellos de cuello blanco, a quienes el peso de la ley jamás ha incomodado. Y qué hay que hacer, cómo debemos actuar, a quién podemos recurrir, cuánto más tendremos que soportar.

Reconozco, ahora que soy madre, que el día en que me anunciaron el sexo de mi bebé inconscientemente sentí alivio de que no fuese niña. Tengo claro que nacer y ser mujer no es un castigo. Y sé que si hubiese parido una niña la amaría igual, aunque no hubiese podido evitar esa terrible sensación de temor por haber traído al mundo un ser más vulnerable que la otra mitad restante. Porque si somos vulnerables como mujeres evidentemente es una cuestión más allá de nuestro deseo. Es porque el capitalismo y patriarcado se ha cebado con nosotras, por el simple hecho de ser dadoras de vida. Es su venganza, es la sinrazón. Al menos eso parece.

Nadie puede llegar a entender el dolor que sienten las madres a quienes les han arrebatado a sus hijas, ni el daño irreparable que una pérdida en esas circunstancias ocasiona. Por ellas y por todas nosotras, debemos frenar esta violencia. Debemos recuperar el espacio público, un espacio que también es nuestro, llenar las calles, cuidarnos entre nosotras, y nunca más vivir con miedo.

En estos días leí un post con una idea muy cierta: las mujeres vivimos pretendiendo que no se nos noten las arrugas, las estrías, las lonjas, etcétera. La lógica del “que no se nos note” llegó al tal grado, que tampoco se notaba cuando nos agredían, nos violaban, nos desaparecían o nos mataban. Pero una situación así es insostenible en el tiempo. Teníamos que decir «¡basta!». Y lo hicimos, sin embargo, no ha sido suficiente.

Sí, México es un país feminicida, asquerosamente machista y misógino. Que todo el mundo lo sepa. ¿Y después qué?

Como sugerí en un artículo anterior, nunca deberíamos responder que nos provoca miedo nuestra condición de género, mucho menos avergonzarnos ni despreciarnos por ser mujeres. La voz y la palabra son armas de construcción masiva. Alcemos entonces nuestras voces, nuestros gritos cargados de futuro. Digamos «¡BASTA!».

*A la memoria de todas y cada una de las niñas, adolescentes y mujeres que han sido asesinadas en México.

Nos engañan…

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Hay tensión en los gobiernos
de izquierdas y de derechas,
unos esconden la mano
los otros: tiran las piedras.
No importa de donde sean
europeos o marcianos;
prometen lo que no dan
y gruñen como marranos.
Propuestas que van al aire
o silencios que hacen daño;
todos por orden conversan
con palabrotas de engaño.
Los de abajo están nerviosos
y los de arriba abuchean;
en el centro se confunden
y escuchan lo que no esperan.
Nada se puede arreglar
todo ya está estropeado;
¿Pues quien sabe del acuerdo
con lo que ya se ha pactado?
En los tiempos del insulto
el que más puede, más gana,
si unos hacen lo que quieren…
al otro, le da la gana.
Y nadie piensa en el Pueblo
que escucha con voz callada
a unos políticos necios
que cobran, por hacer nada.
No hay opinión no hay sentido
de justicia y honradez;
unos quieren gobernar
pero los otros… también.
Y todos aman lo suyo
como lo más especial;
para sacar el dinero
y llevárselo al… corral.
Ladrones de guante blanco
que son fieles a su plan;
y preparan presupuestos
pa’ vivir de los demás.
Yo yo yo y lo mío es mío
y los otros me molestan;
luego, nos miran de lado
como si fuéramos bestias.
Es lo que estamos viviendo
independentismo puro;
si no les das lo que piden
te levantarán un muro.
Y no me parece bien
que se oculte lo concreto,
y que para gobernar
se hagan pactos en secreto.
Porque somos paganinis
y mantenemos impuestos;
no merecemos engaños
si les pagamos sus puestos.
Ningún ciudadano quiere
que se le oculten verdades
o se alteren las esencias
de las propias libertades.

©Julie Sopetrán

Desolación

Vulnerable como un niño
la Naturaleza agoniza,
muerte y dolor gris ceniza
tiznan su manto de armiño.

Sobre su rostro lampiño
brota una lepra plomiza
fruto del alma enfermiza
del humano sin cariño.

Tiernas criaturas se abrazan,
lloran su hogar abatido
por las llamas que amenazan.

¡Amazonas desvalido!
Fuego y horror atenazan
tu corazón zaherido.

© Rosa María Lorenzo

 

 

 

 

A la columna minera

Escuchasteis la voz de la llamada
y a ella acudisteis sin pensarlo
en aquella premonitoria madrugada
en la que la noche ya clavaba sus garras.

La tierra ha llorado vuestros pasos
llevándose el secreto de vuestros ojos
almas de las flores y de los ocasos
que ahora reinan en mi recuerdo marchito.

Cada uno de los testigos del cielo
porta vuestro nombre imborrable
y cada noche delante de los sueños
aparecen fugaces e inmortales.
Pero no hay ojos con miradas
capaces de ver vuestra estela
y el olvido, de metal y escarcha,
los desgarra cada noche,
cada maldita noche sin vuestras almas
y los deshace con sus falsas promesas
y sus luchas de papel y de baladas.

Pero yo sigo escuchando llorar la tierra
y las flores del campo se vuelven rojas
como vuestro alto corazón sobre las sierras
cruzando desde la mina hasta los llanos
en nombre de la libertad y contra la guerra,
fue la primera voz del alba de los pueblos.
Y siento el dolor de las balas traidoras
cruzando el cielo hasta vuestros pechos,
cuerpos caídos y mutilados en las horas
del clamor del sol y de la noche sin luna.
Donde todo fue esperanza, lloran
los ancianos, los niños y los héroes.
Aún se estremece la calle recorrida
por la noticia de vuestra derrota:
huellas de sangre, llanto y vigilia
caminan por todas sus arrugas,
pero el olvido y el silencio gritan
y ocultan el dolor insoportable
de vuestra segunda muerte tras la vida.

Cada uno de los ríos del corazón minero
se han teñido del color de vuestra sangre,
la que pusisteis frente a los cuervos
y frente a las llamas de la barbarie.
No habrá nuevos obreros ni esperanzas
que no porten cada uno de vuestros nombres
sobre sus frentes y en el centro de sus alas,
mineros y héroes de la patria del pueblo
la de vuestra alta estrella escarlata
dibujada en el centro de su pecho.

El mar ha llorado vuestros pasos,
allí donde partía el mineral usurpado para siempre
de vuestros cuerpos y sudores vallados,
donde el dolor se desvanece en el horizonte.

No hubo despedidas, ni más estrellas
dibujadas sobre el cielo
porque todas las luces bellas
quedaron refugiadas y defendidas
en el valor de vuestros ojos y en sus cuencas.
Ni el metal ni el infierno sobre el río
detuvo vuestros corazones de justicia
ni la muerte lo logrará jamás.

No volverá a haber música en esta tierra
hasta que el negro mar del olvido
devuelva la voz a vuestra garganta fiera,
alta, resonante, cargada de futuro.
Vosotros que empuñasteis la mina misma
para defender la libertad y la justicia
cuando se os fue pedida hasta la vida,
no podréis morir.

Y volveréis a caminar sobre esta tierra,
porque os debemos nuestros labios,
y volveréis victoriosos frente a las arenas,
porque os debemos la voz de nuestras gargantas,
y volveréis empuñando la misma bandera
porque os debemos la poesía y la esperanza,
y volveréis libres sobre esta tierra
porque viviréis para siempre en nuestra memoria.

 

 

Para saber más sobre la columna minera de Riotinto

Mi blog