Hay cosas que piensas
y no las dices a nadie
porque no tienes a nadie,
o al menos eso piensas.

Pasan como flechas oscuras
que lastiman, que asustan,
que confunden,
que avergüenzan.

Pensamientos turbios
o afilados como cuchillos,
desoladores o confusos,
violentos como estallido.

Sueñas golpear, atacar,
destruir al mundo.
Deseas herir, terminar,
destruir tu mundo.

Y luego irrumpe el mismo mundo
—la cotidianidad, el absurdo—
y tú finges y sigues
en ese aislamiento mudo.

A veces tratas de romper el muro:
sacas a flote
algún pensamiento oscuro.
Y recibes a cambio
el miedo en sus ojos,
la extrañeza en sus hombros,
la incomprensión a todo.

¿No has pensado que el problema no es tuyo,
sino de aquellos que no saben ver lo profundo?

Y entonces
el silencio
atrapado
se vuelca
en ira
y en caos.

¿De dónde viene esa violencia?
¿Quién la puso y desde cuándo?
¿Estás seguro de que no hay llanto
tras tu puño que se cierra,
tras el arma en tu mano?

Quizá nada de eso sea tuyo,
no es tu carga ni tu deuda.
Puede que si lo lloras
desaparezca.

¿Y con quién llorar?
¿Con quién hablar?
¿Quién será tu guía,
tu supervivencia,
tu mejor interlocutor,
tu fortaleza?

¿Quién escuchará sin escandalizarse,
sin juzgar?

¿Quién podrá amarte?
¿En quién confiarás?

Hay alguien que te sostendrá,
que te guiará con destreza,
que sabrá conseguir ayuda,
que será tu fuerza.

Hay alguien
que escucha
y tomará tu mano.

Hay alguien
que apacigua
y da orden al caos.

Si quieres conocerlo,
solo escribe
tu propio nombre
en este espacio:
________________

 

Inspirado en el episodio de violencia ocurrido en una escuela de Nuevo León, México, este miércoles 18 de enero: Tiroteo en escuela de Nuevo León deja un muerto.
Sin afán de pretender saber lo que sucede dentro de la cabeza de un chico que comete actos de violencia contra los demás y contra sí mismo, este poema busca abrir los ojos a los recursos propios que cada ser humano tiene para afrontar su lucha interna incluso cuando las personas a su alrededor lo ignoran o le dan la espalda.
aquí, La opinión de una experta de por qué suceden estos casos y quÉ se puede hacer para prevenirlos:
https://www.youtube.com/watch?v=H9j-DrBftlY

Imagen: Swords, por David Goehring (CC BY).

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Lo mejor de nuestro mundo: la buena gente

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Vivimos en un mundo condicionado por la violencia, sometido a la violencia e informado de la violencia, un mundo en el que la decepción y el temor parecen haberse adueñado de nuestros días y de nuestras noches.

El temor abarca un amplio abanico de causas que van desde las más cotidianas que afectan a la subsistencia diaria, hasta las de mayor o menor envergadura que acontecen cerca o lejos de nuestro entorno más próximo.

La sensación compartida por muchas personas es que parece que nada bueno ocurre en este mundo, que las buenas noticias no venden.

Se trata de buscar cambios que ayuden a sacar a flote lo mejor que tiene este mundo globalizado, injusto y violento, sí, pero también generoso y participativo. Todos somos protagonistas de su buena marcha, así que hagamos por contagiar a los demás, cada uno desde su particular ámbito, con lo mejor que cada uno tiene y con lo mejor de lo que en el mundo existe. Sin enmudecer. Sin paralizarse

Se acercan días especiales en los que los contrastes se agudizan como dagas que hieren en el corazón: la alegría frente a la tristeza, la abundancia frente a la pobreza, la paz frente la guerra, la salud frente a la enfermedad, el bullicio frente al silencio, la compañía frente a la soledad.  De nosotros depende que consigamos, desde nuestra generosidad y comprensión, minimizar estas situaciones.

Paz y bienestar para todos vosotros, amigos de este blog,  que es esencia de la fuerza y del arte de la  palabra. Paz y felicidad para cuantos llevan tiempo sin conocer el valor de estas palabras.

Isabel F. Bernaldo de Quirós

https://apalabrandolosdias.wordpress.com/2016/12/19/lo-mejor-de-nuestro-mundo-la-buena-gente/

 

Feliz porque NO

Estoy feliz porque he escrito. Y no porque haya escrito un verso, un poema, un cuento. Estoy feliz porque he escrito una pancarta (que llevaba tiempo pensando escribir) y la he colgado de mi balcón. Y como me gustó cómo quedaba; cómo bailaban las letras en el aire, hice otra para regalársela a mis padres y la cuelguen allí también: en su balcón, en mi barrio, en la casa de mis recuerdos… También las pinté en una camiseta y en mi coche: quería que estas letras viajaran y vieran mundo y las vieran a ellas; para cuando la gente, durante el semáforo en rojo, en la reflexión del moco (o idea) a medio sacar las lea; y quizás diga, otro pancartista de mierda y tire el moco a la alfombrilla. Pero quizás, otrx las lea y diga yo también voy a llevar a pasear mi pensamiento… Y nos leamos en las calles. Y con suerte coincidan las letras. Y veamos que no estamos solos; que somos muchos. Y juntos les señalemos diciendo NO.