Nos engañan…

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Hay tensión en los gobiernos
de izquierdas y de derechas,
unos esconden la mano
los otros: tiran las piedras.
No importa de donde sean
europeos o marcianos;
prometen lo que no dan
y gruñen como marranos.
Propuestas que van al aire
o silencios que hacen daño;
todos por orden conversan
con palabrotas de engaño.
Los de abajo están nerviosos
y los de arriba abuchean;
en el centro se confunden
y escuchan lo que no esperan.
Nada se puede arreglar
todo ya está estropeado;
¿Pues quien sabe del acuerdo
con lo que ya se ha pactado?
En los tiempos del insulto
el que más puede, más gana,
si unos hacen lo que quieren…
al otro, le da la gana.
Y nadie piensa en el Pueblo
que escucha con voz callada
a unos políticos necios
que cobran, por hacer nada.
No hay opinión no hay sentido
de justicia y honradez;
unos quieren gobernar
pero los otros… también.
Y todos aman lo suyo
como lo más especial;
para sacar el dinero
y llevárselo al… corral.
Ladrones de guante blanco
que son fieles a su plan;
y preparan presupuestos
pa’ vivir de los demás.
Yo yo yo y lo mío es mío
y los otros me molestan;
luego, nos miran de lado
como si fuéramos bestias.
Es lo que estamos viviendo
independentismo puro;
si no les das lo que piden
te levantarán un muro.
Y no me parece bien
que se oculte lo concreto,
y que para gobernar
se hagan pactos en secreto.
Porque somos paganinis
y mantenemos impuestos;
no merecemos engaños
si les pagamos sus puestos.
Ningún ciudadano quiere
que se le oculten verdades
o se alteren las esencias
de las propias libertades.

©Julie Sopetrán

Rompiendo el foco

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Desde que el mundo está loco
me alejo del foco

Todos tenemos noticias
y aquellos que no las tienen
las inventan, van y vienen
mercadeando primicias.
Manipular es delicia
y si lo observas un poco…
te alejas del foco

A veces nos despertamos
con el miedo en las orejas
bombas, robos, te acomplejas
con todo lo que escuchamos
y así un día y otro estamos…
No creo, ni en lo que toco
Me alejo del foco

Un mundo recreativo
dicen lo que quieren, cuentan
y balan lo que se inventan
en blá blá superlativo
y tan sólo te describo
de lo que sucede, un poco.
Me alejo del foco

Las contradicciones mandan
las falsedades se hacinan
y aquello que se avecina
en secreto se lo guardan…
Cuando parece que cantan
se les entiende tan poco
que rompen el foco.

©Julie Sopetrán

Villancico 2019

La Doña y el clima (Calaverita)

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LA DOÑA Y EL CLIMA (Calaverita)

Foto: Mary Andrade
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Son los aviones pasando
por encima de mi casa,
y van dejando una estela
como un pañuelo de gasa…

La Muerte que es muy coqueta
quiso estrenar esta moda,
y con la estela en el cuello
fue presumiendo de Doña.
Pues lo que sea que dejen
en el aire es peligroso,
que al rato el cristal del coche
está sucio y pegajoso.

A la Doña no le importa
que se peguen sus huesitos,
se ajusta la estela blanca
y los despega al tantito…
Dicen que es condensación
de turbinas y motores,
son aviones supersónicos
que nos tiran sus vapores.
Colaboran al proceso
de nuestro calentamiento,
y no hay nadie que les diga
que nos molesta su aliento.

Que la Doña Muerte quiere
manipular el ambiente,
pa’ llevarse al panteón
a puñaditos de gente…
Si los chinos siembran nubes
y otros no sé lo que siembran…
El cielo se ha vuelto blanco
y era azulito de veras.
¿Y por qué no había gases
en tiempo de las abuelas?

El efecto invernadero
de esos ligeros de a chorro,
óxidos de azufre llueven
sobre el perfil de mi gorro.
La Muerte se carcajea
pues todo es un artificio,
si dejas de respirar
ella cumplirá su oficio.

Y yo me quedo pensando
en estas cosas del clima,
del cielo, de los humanos
y de la gotita fría…
Nada entiendo y es la Doña
la que pulsa el temporal,
que un día llueve y al otro
donde llovió, ya no estás.

©Julie Sopetrán

Perdiendo el ripio

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La tierra se quema
me siento muy triste,
intuyo las llamas
del Apocalipsis.

Los árboles sangran
los peces se mueren,
las nubes van altas
sin agua, no llueven.

El viento se enfada
el rayo destruye,
se me seca el alma
en llanto sin nube.

La luna no tiene
ningún cascabel,
los niños no juegan
con su redondel.

Que nada es verdad
la mentira sabe
lo malo es noticia
que revuela el aire.

Y ya el periodista
no comprueba acciones,
repite y repite
las murmuraciones.

El WhatsApp, el Twitter
la falsa noticia,
y un pozo sin fondo
para la avaricia.

Políticos nuevos
para leyes viejas…
las contradicciones
atascan orejas…

…y los desacuerdos
entre las parejas…

¿Por qué no nos vamos
por donde vinimos,
y en vez de tabletas
leemos más libros?

Mi propia impotencia
es contemplativa…
Que un mundo de plástico
me deja sin vida.

Dime, ¿adónde vamos
sin meta y sin medios,
sin huertos, sin agua,
con árboles secos?

No sigo, no sigo
me atacan indicios…

Volveré otro día
con los nuevos ripios…

©Julie Sopetrán

 

Sequía (Villancico)

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Necesito un quitasol
que libre al Niño del sol.

El clima se ha vuelto loco
y ya no nieva en invierno;
el calor ya no es alterno
y nos provoca sofoco.
Porque es Navidad invoco
aminorar el resol
que al Niño lo quema el sol.

En Alaska ya no hay hielo
el Ártico se deshiela;
lo que allí no se congela
es auténtico desuelo.
Necesito un caramelo
con un viso tornasol
que libre al Niño del sol.

Ya no nieva en los apriscos
ni hace frío en los portales;
las risas son digitales
los aguinaldos, ariscos.
Y así nos queman los fiscos
con su fogoso farol
y el Niño… sin quitasol.

El clima no colabora
con el Portal de Belén;
¿Pero a quién le importa el Bien
o lo que suceda ahora?
El Niño de pena llora
¡Y no tiene quitasol
para librarse del sol!

©Julie Sopetrán

 Queridos amigos lectores, seguidores de este blog, a todos les deseo FELIZ AÑO NUEVO 2019, desde este cambio climático que tanto nos afecta.  Les quiero a todos. Un fuerte abrazo.

Buscando posada (Villancico)

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Y van pidiendo posada
y la puerta está cerrada.

Jesús, María y José
ya van en la caravana,
se fueron muy de mañana
cruzando el amanecer.
Y no tienen qué comer
en tan fría madrugada
que la puerta está cerrada.

La valla es una pared
hecha de alambre, con hierros;
y están ladrando los perros
y el Niño muere de sed.
¿Alguien le puede acoger
tras esta puerta cerrada
o en el mundo no hay posadas?

Y se acumula la gente
Y no se puede pasar.
De nada sirve gritar
mirando al muro de frente.
Y aunque seas diferente…
si al otro lado hay posada
¿Por qué la puerta cerrada?

Esperamos y esperamos
que nos den paso y comida;
que nuestro Niño es la vida
y porque todo lo damos
la libertad que buscamos
no es el fin de una encerrada:
sólo buscamos posada.

Practicamos buenas obras
nos une el bien para todos;
si eres rico, pues ni modo…
reparte lo que me robas
o dame lo que te sobra
tras de esa puerta cerrada
donde buscamos posada.

Y no queremos la guerra
somos migrantes humanos;
tan sólo tenemos manos
para trabajar la tierra,
la necesidad destierra…
Vamos pidiendo posada
y la puerta está cerrada.

Llegamos a la frontera
y nos recibe esta valla
donde el alma se desmaya
y no la salta cualquiera.
Si en Tijuana se durmiera
el Niño… José saltara
hasta encontrarnos posada.

©Julie Sopetrán
2018

Luces en el zoo

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 Zoo de Guadalajara, España. Foto: JS.

No sé
de dónde viene la luz que enmarca el zoo
cada mañana.
Entre los viejos árboles y a contraluz,
me envuelven los colores casi todos blancos,
verdes, azules, nuevos…
Sus reflejos encienden poesía.

No sé
por qué amanezco en el zoo. No tengo prisa.
Las marmotas ramonean las plantas,
excavan su madriguera invernal
siempre en pareja.

Los pavos reales me siguen perezosos,
parece que meditan cada paso
bajando la cabeza
hasta sus propias huellas; presumen de discretos
y guardan su abanico
entre las plumas.

No sé,
no me preguntes por qué mi animal favorito:
la cabra, se empina sobre sus patas traseras
para no dejar hoja
entre los huecos de las alambradas.
Nos saludamos a distancia,
nos conocemos desde siempre y nos miramos
como si fuera la primera vez.

No sé
por qué se encarcela a las palomas
grises, blancas, azules, negras,
con un cielo de alambre,
con vallas de cristal y filamentos rígidos
que maltratan sus alas
sin clemencia.

No sé, no sé
por qué está tan sucio el zoo,
agua estancada, cieno, ciervos sobre el tarquín
o el barro, sin nada que rumiar, sin hierba
que vigorice su cornamenta,
su belleza, anquilosada entre los barrizales.

No sé.
No sé por qué el zoo ya no es un jardín animal,
lo que se exhibe es trágico, triste, tétrico.
¿Pues qué puedo aprender de jaulas sucias
de animales  maltrechos, encarcelados,
cautivos, rendidos ante mis ojos húmedos?
No sé
de dónde viene la luz cada mañana.

El mono capuchino me mira,
está sentado en una piedra, está solo,
se tapa los ojos, ya no sabe jugar,
me hizo recordar una música de infancia…
Dice que está muriendo,
le digo: mira al cielo y déjate envolver
por los colores de la mañana…
Y no sé, no sé
si me hará caso.

©Julie Sopetrán