En las calles oscuras

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Huele a llanto en las calles de los presentimientos
la ciudad duerme, el mal se esconde entre las sombras
la noche crea los fantasmas del miedo en las orillas
de las sucias aceras. La lluvia es ácida, contamina,
la química se extiende, las golondrinas ya no vuelven
las abejas se mueren, el campo suda pesticidas;
los sabores perecen y no se escucha la música en la cantina
los jóvenes la llevan puesta en los auriculares
y corren sin meta ni objetivo al son de no se sabe qué ritmo
todo es velocidad, urgencia, premura, displicencia.
La luz intermitente de un televisor relumbra en la ventana
abierta a los desasosiegos del programa basura.
Dos ancianos anestesian el tiempo en la mirada
la cena sin hacer, las patatas fritas tiradas por el suelo
y el manantial sin agua y los labios resecos
y la ansiedad con náuseas porque él se fue con otra
y el periódico, repleto de noticias, sobre la mesa del café
porque todo es mentira… menos los muertos o mandados matar
que aún no se sabe dónde se quedaron…
Y nos siguen matando y lo intuimos, somos la gran rebaja
el estorbo de las grandes acciones del gran poder oculto.
El aire está viciado y lo sabemos y es de noche
y las estelas de los aviones no dejan de cruzarse en el cielo
hasta destruir las verdaderas nubes aquellas que se fueron
y no vuelven ya no vuelven como antes a llover en calma…
Y aún recuerdo, cuando la agricultura era el alivio de los pobres.
Algunos políticos pisotean el hambre y la necesidad
de los más débiles… para después pedir el voto
que los mantenga en la opulencia. La sociedad está ebria
de embustes, se tambalea y aunque quiere estar viva, no puede
hacer frente al vino enmohecido por los aditivos de artificio…
No llego a fin de mes, mientras los niños me dicen que quieren ser políticos
en los paraísos fiscales. Llueve. Veo que los barcos no llegan a la costa
los emigrantes mueren en el intento. Es de noche. La justicia se esconde
los jueces se reúnen con las estrellas, tardarán en volver, todo es lento,
estoy buscando velas para escribir mis versos. Y me acosan
los toques del WhatsApp, son los mensajes tontos que intentan distraerme
de lo que ¿está pasando sin pasar?  Sé que algo se descompone en la mirada,
en el oído, en el tacto, huele a llanto, me sabe amargo el aire,
y he de matar las voces de los presentimientos.

©Julie Sopetrán

Desavenencia

 

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«Cristo crucificado» (detalle), por Diego Velázquez (Museo del Prado).

¿Cómo puedo quejarme en este día
cuando hasta el sol se esconde entre las nubes
para que nada brille en campo injusto?
Muertos en los derribos de la guerra,
mujeres, hombres, niños lastimados,
llanto de la impotencia en el exilio.
Mentiras por doquier en sementeras,
la química en la piel del inocente,
la sangre río abajo ya sin límites…
Políticos limándose las uñas,
espadas encubiertas de patrañas,
poder de las palabras sin paisaje.
El poema se ha roto en las esquinas,
las letras están muertas, no se mezclan,
el esquema visual ya está cifrado
y la razón se pierde en las pantallas.
Reconstruimos las ruinas que son cárceles,
la armonía se rompe en lo mudable.
¿Dónde vamos, venimos, sin trabajo,
puede algún “móvil” darme la respuesta?
¿Cómo puedo quejarme si los niños
no saben por qué mueren entre escombros?
¡Qué inocente dolor entre metralla!
¿Cómo puedo quejarme en este día
de un pequeño dolor, de un día gris
si el tiempo aún no ha curado los agravios
al ver a Dios clavado en una cruz?

©Julie Sopetrán

Tristeza

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Lágrimas llueven
por las calles vacías
donde el silencio grita.
Todas las muertes
son la noche en el puente
por donde cruza el miedo.

©Julie Sopetrán

Barreras

nube

La valla es como el muro
cristal y acero,
el aire es transparente
y adobe el miedo.
¡Quiero ser ave
para cruzar fronteras
mañana y tarde!

A un lado escribo versos
pluma y lucero,
al otro lado cantan
la mar y el cielo.
¡Quiero ser pez
para cruzar los bordes
sin tener sed!

Entre el calor y el frío
la verja es tiempo,
el amor se derrite
y el odio es fuego.
¡Quien fuera nube
y llover, llover versos
sobre las urbes!

©Julie Sopetrán

Realidad virtual

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En la materia
realidad virtual
desasosiego

Tecnología
sin alma, sin amor
vacío interno

Un mundo a solas
La máquina es el fin
de lo creado

Entre zarzales
se muere el caracol
envenenado

Un manicomio
la abeja enloquecida
por los sembrados

Contracorriente
dos zombis se pelean
un viejo llora.

©Julie Sopetrán

Voluntad

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VOLUNTAD

Cuando mires mis andares
mi porte o mi vestimenta
no me juzgues, soy tormenta
vomitada por los mares.
Me desnudan los pesares
que la soledad retoma,
todo aquello que se doma
es necesidad de alarde:
para querer, nunca es tarde
aunque no entiendas mi idioma.

©Julie Sopetrán

EL CONSUMO NAVIDEÑO

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Navidad no es Navidad
es cacareo de ventas;
las empresas muy contentas
haciendo publicidad:
Todo es mentira y verdad
divulgación, propaganda
un runrún que todo enfanga
en el hogar, en las calles,
todo es adorno y detalles
procedentes de la ganga.

Y consumir nos despoja
beber, llenar la despensa;
y el vértigo que nos tensa
y el bolsillo que se afloja.
La Navidad nos despoja
de lo esencial necesario;
compra en estado precario
para aumentar el consumo
nos convertimos en humo
y gastamos el salario.

¿Dónde vamos sin recato
sin conciencia, sin virtud,
quién nos apaga la luz
quién nos vende lo inmediato?
Si de nuestro ser innato
nos brotara algún fervor
si el perfume de la flor
nos despistara el derroche
para que fuera la noche
un feliz tiempo de Amor…

Entonces la Navidad
sería de otra manera
más humana, más sincera
más llena de caridad
sería, felicidad
sin desperdicio y malgaste.
Tus ahorros los tiraste
vanidoso al basurero,
luego, la cuesta de enero
se llevará todo al traste.

 

©Julie Sopetrán