Impotencia

  ¡Cuánta mujer marchita

en la flor de su núbil juventud!

rea de un troglodita

que asoló su virtud

tratándola con infame acritud.

Gritos de dolor, llanto,

el horror se agazapa tras la puerta

cerrada a cal y canto.

La madre yace muerta,

en los ojos de su niño, el espanto.

El cobarde asesino,

mortal enemigo, marido y padre,

decidió el cruel destino

del hijo y de la madre

y en la sociedad, no hay perro que ladre.

El “héroe” de la historia,

asomado a un atisbo de cordura,

el suicidio, la gloria;

ve en la muerte ventura

para escapar de su impía locura.

¿Qué obscura sinrazón

infecta a la sociedad actual

que no ve la ocasión

de desterrar el mal

que corre por sus venas, cual caudal?

Obvia el letal veneno,

absorta como está en sus vacuidades,

fluyendo tan ajeno

a prístinas verdades,

que muestra sin cesar sus necedades.

Y dormimos tranquilos,

aun conviviendo en la misma escalera,

el vecino machista

y su fiel compañera

que en un infierno vive y desespera.

©Rosa María Lorenzo

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3 comentarios en “Impotencia

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